RESTAURACION DE COCHES VICTORIA


Coche Victoria restaurado listo para ser entregado





       

       En el marco de la celebracion de los docientos años de la fundacion de la Villa Santa Rosa de Los Andes, las empresas Franco Chilena S.A. y Cormecanica realizaron en conjuto la restauracion de la mayoria de los tradicionales coches victoria de la ciudad de Los Andes, estos coches son de origen Frances y prestaron servicio hasta fines de los años 90 y son parte del patrimonio cultural de la ciudad, en la foto :El gerente de Cormecanica sr,Enrique Blondont,el gerente industrial de Automotores Franco Chilena sr Eusebio Pinos Barreira,el gerente de RR HH Julio Fereira,el jefe de sevicio Metodos y Mantencion Sr. Jaime Peña Vega y el Sr.Ricardo Guerra Rojas Jefe del departamento mantencion encargado de las operaciones de restauracion de la carroceria(la parte de traccion y rodado estuvo a cargo de la empresa Cormecanica)estan en la foto ademas los representantes de los dueños de los coches victoria


Un buen paseo en coche para ver los resutados de la restauracion...


Placa conmemorativa instalada en los carruajes
Postal de la ciudad de Los Andes mostrando los tipicos coches victoria
Coche victoria años 60 Los Andes

Coches Milord o Victoria



       Milord y Victorias, nombres técnicos de estos dos carruajes muy similares entre sí, pero con una variante en su estructura. Ambos siempre fueron conducidos por cochero, jamás por su propietario. En su parte posterior el Milord tiene, detrás del asiento del cochero, un asiento más chico y rebatible para llevar a los niños, llamado transportín o bigotera. Frente a éste se encuentra el asiento principal, en el que se ubican cómodamente dos o tres personas. Sólo el asiento principal se cubre con una amplia capota de cuero articulada para que se pueda plegar.
        Aparentemente este carruaje fue creado en Inglaterra a principios de 1800, y debido a su poca aceptación pasó a Francia. En su capital, París, empezó a ser aceptado bajo la denominación de Cabriolet Milord.
        Rápidamente su nombre fue abreviado y se lo llamó simplemente Milord. En 1869 el Príncipe de Gales llevó nuevamente a Londres el modelo, pero esta vez modificado, obsequiándoselo a la Reina Victoria. La gente, al notar los cambios, denominó Milord al primero, en el cual el asiento del cochero es solidario con la caja: toda es una pieza de madera. En cambio, llamó Victoria al modificado, en honor a la Reina, en el cual el asiento del cochero está sostenido por un artístico armazón de hierro aislado de la caja.
        En nuestro país era un coche de paseo para la familia y luego, finalmente, se transformó principalmente en carruaje de alquiler, tal como los veiamos en años pasados circulando por las calles de Los Andes
COCHE MILORD REDONDO.


Descripción: MILORD REDONDO. Carruaje fabricado en madera con método tradicional y artesanal. Tapicería en piel. Preparado para enganchar 2 o más caballos. Frenos traseros de disco y manual. Dispone de capota trasera abatible de dos compases que la provee de tres posiciones. Tiene un pequeño asiento plegable denominado “bigotera” ubicado debajo del pescante. En la parte trasera se sitúan un pulpitillo y un baúl, ambos desmontables. Tradicionalmente utilizado para paseo o celebraciones.

El coche en Francia



        Correo francés, 1906.

        En Francia no eran en el siglo XVI más abundantes los coches. Enrique IV se excusaba con Sully, de no haber podido ir a verle porque su mujer había tomado su coche. En tiempo de Francisco I no había todavía en París más que tres carrozas o coches; el de la reina, el de Diana de Poitiers, hija natural de Enrique II y el tercero pertenencía a René o Renato de La val, que no podía ir a caballo, ni andar por ser tan grueso.

        Los carruajes conocidos con el nombre de Mensajerias, Diligencias, etc. fueron establecidos por primera vez en Francia a cuenta de las universidades literarias, para la conducción y trasporte de los estudiantes en ellas. Los conductores eran responsables del comportamiento de los escolares durante el víaje

        En 1595 Enrique III de Francia estableció mensajerías reales concediendo desde entonces a la universidad de París cierto derecho sobre ellas por vía de indemnización que cobró hasta el año 1719. Muy luego, el público comenzó a encargarles algunas cartas y la conducción de ciertas mercancías tomando el mayor desarrollo.

        En 1825 se crearon en París, luego en Londres y sucesivamente en Barcelona una especie de Mensajerías para el trasporte de personas y efectos de un cuartel de ciudad a otro a cuyos carruajes, por su gran capacidad, se les dio el nombre de Omnibus.1